lunes, 13 de octubre de 2014

Poesia Epica


Poesía épica

Introducción: La poesía épica es un género poético que se caracteriza por la majestuosidad de su tono y su estilo. Relata sucesos legendarios o históricos de importancia nacional o universal. Por lo general se centra en un individuo. A menudo introduce la presencia de fuerzas sobrenaturales que y son frecuentes en ella las descripciones de batallas y otras modalidades de combate físico.

Poesia Lirica

Poesía Lírica:

Durante los años de la conquista, en el siglo XVI aparecen las primeras manifestaciones de la poesía lírica en Hispanoamérica  en boca de los soldados de cortés, que eran conocedores de romances, los soldados durante sus travesías cantaban en los barcos. Ellos traían corrientes literarias consigo a los lugares a los que llegaban.
La poesía lírica se desarrolló en la isla de Lesbos por un poeta y músico llamado Terpandro. Esta corriente tuvo mucha influencia por los griegos, los romanos e incluso los chinos, hasta que, por supuesto, llegó a extenderse a todo el continente europeo y por consiguiente a América.

Prosa humanista.

Prosa humanista

Introducción: La prosa didáctica se dedicaba a difundir el humanismo y las nuevas corrientes intelectuales y filosóficas europeas. Pertenecen a este grupo el diálogo, las misceláneas y la historiografía
Desarrollo: La nueva sociedad renacentista se basa en un cambio de mentalidad y en unas ideas que se transmiten a través de las obras de los humanistas. Este hecho da origen a una importante corriente de prosa didáctica, centrada en la discusión y difusión de las nuevas ideas. Uno de los géneros didácticos más cultivados en el XVI son los diálogos.
La prosa didáctica cuenta con dos nombres de primera categoría: Antonio de Guevara y Juan de Valdés.

Antonio de Guevara (1480-1545)
Su obra fundamental, impresa en 1529, es el Libro llamado Relox de los príncipes o Libro aúreo del emperador Marco Aurelio
Lo que le dio más gloria fueron sus obras, tan variadas en temática y tan ricas en recursos expresivos. Los trabajos literarios de Guevara corrían manuscritos entre los cortesanos y eran admirados por su estilo pulido y retórico, por la variedad y ciencia que encerraban. De los inventores del marear y de muchos trabajos que se pasan en las galeras es uno más de los innumerables tratados de navegación escritos en aquel tiempo y que revela la afición de los españoles por el arte de marear. No aporta novedad de ninguna clase como no sea la plasticidad con que describe la terminología marinera. Comienza por aquel entonces otra obra de gran éxito, las Epístolas familiares, que durante siete años deleitó a los cortesanos, y que apreció el público culto de toda Europa.
Ha dejado dos muestras de prosa ascética, el Monte Calvario y el Oratorio de religiosos.

Teatro culto y de evangelizacion


Teatro culto y de evangelización

El propósito del teatro de evangelización era evangelizar a los indígenas que no poseían conocimiento alguno acerca de la iglesia o sus propósitos, ellos conocían a otros tantos dioses pero no el nombre del dios católico, de aquí surge la idea de darles a conocer la religión católica mediante obras que eran protagonizadas por los mismo indígenas para poder entender está religión desconocida para ellos.

Nace en el seno de la iglesia y cumple una función extraliteraria, la de la evangelización. Se le llama también teatro misionero que iba dirigido a dos tipos de espectadores:
·         Los indígenas
·         Los españoles que llegaron a Hispanoamérica
Los indígenas eran evangelizados, el propósito era introducir a la comunidad indígena a la fe y se les enseñaba la doctrina cristiana, los españoles también se les introducía en estas prácticas para mantener viva la doctrina y en algunas ocasiones también servían para su entretenimiento.
El teatro de evangelización se caracterizaba por ser piezas generalmente breves y continuamente se interrumpían con bailes, lo que permitía que no existiera la monotonía. Los temas eran basados en la biblia y los encargados de crear estas obras eran los mismos misioneros que eran conocedores de los temas relacionados con el cristianismo y estos a su vez añaden elementos de la cultura indígena.

Cronica de Indias


Cronica de Indias

Porque se viaja, se cuenta historias. Hay quienes dicen, incluso, que sólo se viaja para contar. La cultura de América, empieza con el deseo de viajar: Viajar es salirse de uno mismo; como se dice, estar “sacado”: llegar a un lugar diferente, lo otro, América se constituye lo otro respecto de Europa y Europa es lo otro en el imaginario americano.
¿Qué se hace con ese otro que se encuentra? Se arman teorías, se intenta describir lo que se conoce con respecto de lo ya conocido. O, por el contrario, lo nuevo modifica la realidad conocida. La tercera opción es el viaje a la luna: allí no hay nada, no hay lo otro. Hay un espacio americano que se resiste, culturalmente, a ser aprehendido. Hay un tiempo americano que oprime como una pesadilla el paisaje y los cuerpos, la memoria y el sueño. Y hay ciudades. América es la historia de un viaje y de la construcción de ciudades utópicas. La historia política de América, incluso, tiene que ver con la interpretación de los espacios: la selva, el río, el desierto, la ciudad y la montaña han sido agentes políticos durante dos siglos. Pero además está el otro, el amo de América, y su mirada, muchas veces delirante, puesta sobre América Latina, también puede entenderse como una obsesión por el espacio americano: una obsesión territorial y una obsesión, seguramente, bélica.
Lo cierto es que América existe porque se viaja. Viajar, estar sacado. Lo mismo, en fin, que la literatura: la literatura americana, como ninguna otra, es una literatura del viaje. Desde los textos del descubrimiento y los viajeros hasta la ciencia ficción y la road movie, siempre, siempre, hay un viaje: un punto de fuga.
Los viajes de Colón estuvieron guiados por un interés económico: encontrar una ruta hacia el sur de Asia. Lo que no sabían en aquella época es que existía el océano Pacífico, por eso Colón creyó que estaba en las Indias Orientales cuando llegó a nuestro continente. Después de más de dos meses de navegación, Colón y los 87 tripulantes de las tres naves divisaron tierra (tengan en cuenta que la velocidad promedio de navegación era de 160 km por día dependiendo de los vientos y que hay aproximadamente 6500 km entre Lisboa y las islas Bahamas). El mapa más antiguo que se conserva de esta zona fue obra de Juan de la Cosa, quien acompañó a Colón en varios de sus viajes.