Prosa humanista
Introducción: La prosa didáctica se
dedicaba a difundir el humanismo y las nuevas corrientes intelectuales y
filosóficas europeas. Pertenecen a este grupo el diálogo, las misceláneas y la
historiografía
Desarrollo: La nueva
sociedad renacentista se basa en un cambio de mentalidad y en unas ideas que se
transmiten a través de las obras de los humanistas. Este hecho da origen a una
importante corriente de prosa didáctica, centrada en la discusión y difusión de
las nuevas ideas. Uno de los géneros didácticos más cultivados en el XVI son
los diálogos.
La prosa didáctica cuenta con dos nombres de primera categoría:
Antonio de Guevara y Juan de Valdés.
Su obra fundamental, impresa en 1529, es el Libro llamado Relox de los
príncipes o Libro aúreo del emperador Marco Aurelio
Lo que le dio más gloria fueron sus obras, tan variadas en temática y
tan ricas en recursos expresivos. Los trabajos literarios de Guevara corrían
manuscritos entre los cortesanos y eran admirados por su estilo pulido y
retórico, por la variedad y ciencia que encerraban. De los inventores del
marear y de muchos trabajos que se pasan en las galeras es uno más de los
innumerables tratados de navegación escritos en aquel tiempo y que revela la afición
de los españoles por el arte de marear. No aporta novedad de ninguna clase como
no sea la plasticidad con que describe la terminología marinera. Comienza por
aquel entonces otra obra de gran éxito, las Epístolas familiares, que durante
siete años deleitó a los cortesanos, y que apreció el público culto de toda
Europa.
Ha dejado dos muestras de prosa ascética, el Monte Calvario y el
Oratorio de religiosos.
Adepto incondicional y entusiasta de
su contemporáneo Erasmo, Propugnó un
modelo de Iglesia espiritual y más cercana a los fieles y satirizó la
corrupción de la jerarquía eclesiástica romana y la falta de virtud del clero
en general. Es autor de Diálogo de las cosas en Roma y Diálogo de Mercurio y
Carón, escritos a imitación de los de Luciano de Samosata y el propio Erasmo.
Juan
de Valdés (1499-1541)
Su Diálogo de doctrina cristiana, nuevamente compuesto por un religioso (escrito anónimo, 1529) fue denunciado a la Inquisición. Él mismo recogió sus exposiciones en Alfabeto cristiano (1546) y Ciento diez consideraciones divinas (1550), publicados en italiano. Su obra se completa con Diálogo de la lengua, Salterio traducido del hebreo, Comentario a los salmos, El Evangelio de san Mateo, traducido y aclarado y Trataditos.



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